Buciero y Faros de Santoña 19/07/09
Buciero (364 m.), Ganzo (376 m). Cantabria
Santoña, la mar. Ese es el lema de la villa cabecera de las 7 VILLAS. Pero hoy lo vamos a combinar con un poco de monte y algo de gastronomía.
Se inicia el recorrido en el Castillo de San Martín, por un camino ascendente que discurre frente a la villa de Laredo y por la parte superior del fuerte de San Carlos. El firme es irregular y las encinas de bajo porte, por lo que el sol se deja notar. Vamos cogiendo altura sobre los acantilados que dan directos al mar de la bahía. No los podemos apreciar hasta que llegamos al Pico del Fraile, en donde un pequeño mirador nos permite ver la caída (el fraile hay que imaginárselo, ya que la cabeza se desprendió en cierta ocasión en que todas las baterías de la zona lanzaron una salva conjunta, según dicen). Unos metros más arriba se encuentra la Casa de la Leña, hoy vivienda moderna, pero símbolo de la actividad que, en el pasado, se realizaba en la zona.
En este punto el camino se bifurca, tomando el de la izquierda que nos lleva a la cima del Buciero, pero al que regresaremos de nuevo después del descenso. La primera parte del camino es suave y casi llana, protegida del sol por altos árboles: encinas, robles, avellanos, fresnos, madroños, etc. El camino es ancho y con zonas claramente talladas por la mano del hombre, ya que, en tiempos, era el paso obligado del transporte de mineral de una mina de hierro a cielo abierto.
En otro punto del recorrido se abre un pequeño llano con altos árboles formando casi una cúpula, es el llano de los avellanos. A partir de aquí se inclina el camino y se inicia la subida hacia la cima, al principio sin visión por la protección de los árboles. Tras un giro a la derecha, a media subida, los árboles disminuyen su porte, aparecen los prados y las vistas de la bahía que obligan a detenerse y disfrutar de las mismas.
Enseguida se vuelve a bifurcar el sendero: hacia la derecha la subida a la Peña de Ganzo y a la izquierda al Buciero. Cualquiera ofrece espectaculares vistas del entrono, pero quizás el segundo sea más atractivo por qué se disfruta de Santoña postrada a tus pies. Además desde aquí se podría bajar directamente a la villa por una senda bien marcada. Una cruz y una bandera marcan la cima. La zona está salpicada de numerosas rocas con acanaladuras causadas por la lluvia y la disolución de los carbonatos: los lapiaces.
Regresamos por el mismo camino hasta la casa de la Leña.
Una vez en la senda principal, tomamos la derecha y la seguimos sin pérdida. El recorrido vuelve a ser amplio, suave y protegido, y casi un suave paseo apto para meditar. Al alcanzar el cruce de Cuatro Caminos se presentan 3 opciones: por la izquierda se vuelve hacia la falda del Buciero y a Santoña (queda para otra ocasión), por la derecha se baja hacia el Faro del Caballo y de frente se continúa por el recorrido principal.
Vamos al faro. En una corta bajada, alcanzamos el inicio de las escaleras. Pero primero giramos a la derecha hacia las baterías defensivas, que nos permitirá observar toda la mar abierta y, por la costa oriental, hasta Santurce y el espigón del superpuerto. Al asomarse sobre el acantilado se pueden ver las 780 irregulares escaleras, el faro abandonado y las limpias aguas que invitan a un baño. Bajar y subir las escaleras queda a la voluntad de cada uno.
De vuelta al cruce retomamos el recorrido principal que nos lleva, en condiciones similares a las conocidas, hasta el Faro del Pescador. Antes volvemos a encontrarnos un cruce a la izquierda que nos conduce por una fuerte subida a la Atalaya y de vuelta a la villa (queda pendiente.). El faro está aún en uso y no es posible visitarlo pero, a diferencia del anterior, una carretera bien asfaltada llega hasta el portón cerrado del mismo. Y esto es lo que nos queda: recorrer este asfalto hasta el penal del Dueso, entre una masa profunda de madroño, encinas, robles, etc.
Quien desee finalizar el recorrido y tumbarse sobre la arena de la playa de Berria, lo tiene a la vista y a un tiro de pieda, pero quien quiera cerrar el círculo aun ha de realizar un pequeño recorrido: llegar hasta el pueblo de El Dueso, girar a la izquierda por la pista que nos lleva al fuerte del Mazo y descender en dirección a Laredo hasta alcanzar, de nuevo, el fuerte de San Martín. Por el camino nos iremos encontrando con las pistas que llegan de la otra parte: la de la Atalaya, la de Cautro camino y la del Buciero. Fin del recorrido.
Como anécdota: un paella en un establecimiento de El Dueso, puede ser una manera brillante de compensar el esfuerzo realizado y de culminar una jornada muy agradable. El recorrido por Santoña o las marismas del entrono es una alternativa que queda para otra ocasión.
la-cocina-de-samira dijo
Hola Don :-))
Ya estoy de vuelta y me estoy pasando a visitar a los amigos para ir poniéndome al dia.
Veo que sigues con tus maravillosas rutas y haciéndonos partícipes de ellas con esas fotos tan bonitas. Muchas gracias.
Besinos.
Buen fin de semana.
11 Septiembre 2009 | 02:23 PM