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La Coctelera

Salidas y excursiones

20 Marzo 2009

Bilbao - Santander en tren. 19/03/09

Se cumplieron las previsiones: día espléndido (ni frío, ni calor, si no todo lo contrario), grupo homogéneo y tolerante, visitas previstas, y volvimos todos ¿Qué más pedir?.

Según estaba previsto, con puntualidad británica, todos presentes en la estación a la hora establecida. Adquirir los billetes para 12 (número mágico)  y ¡viajeros al tren!. Dos vagones de un metálico vehículo de mullidos asientos, lejos de la nostálgicos trenes de madera de épocas recientes. La primera parte que discurre por paisajes reconocibles por su cercanía: Alonsótegui, Sodupe, Aranguren, Arcentales, (¿quien no ha recorrido estos lugares en alguna ocasión?), da paso a otros paisajes menos recorridos y más abruptos: Villaverde de Trucíos, Carranza, Gibaja, Limpias, Treto. Las laderas de sus montes nos llevan a orillas del Asón, ya ancho y caudaloso que se abre en amplias marismas a partir de Limpias, en donde dicen que en sus buenos días era el puerto de desembarque hacia Castilla. Ahora iniciamos el camino de la costa: Gama, Villaverde, Orejo, Astillero y Santander fin de trayecto.

Ha sido un viaje de 3 horas, agradable, con tiempo para mirar por la ventanilla, pasear por los pasillos, charlar con todos y guardar silencios mientras la vista se desliza por el verde exterior. Solamente un pero: la primavera todavía no ha llegado y no hemos podido ver su exuberancia por estos parajes.

Ya en la capital, cumplir el primer deseo: un café al sol de una terraza mientras la ciudad sigue su paso. En frente, el ferry de Plymouth o Portsmouth adosa su inmensa mole al borde del muelle. También se oyen las primeras historias sobre Santander: el accidente del Cabo Machichaco, el incendio de la ciudaa o la peste del siglo XVII. Desde aquí se inicia el recorrido turístico: la catedral, el banco Santander, las calles de vinos y reataurantes, el paseo Pereda, el Auditorio, etc.

La hora de comer se acerca por lo que, trás un vino en el Mueso del Vino, nos encaminamos al Centro Gallego a hacer el llantar. La comida está bien pero lo mejor es la compañía y el ambiente, tanto que lo menos importante es el alimento; cuando nos damos cuenta estamos de nuevo en al calle camino de la Magdalena.

Primero nos dirgimos hacia el Casino, en frente del cual tomamos un café sentados en una tranquila. Paseos cortos y pausados hasta el Piquío y la península de la Magdalena completan el resto de la tarde. En esta última, obligada visita a los pocos animales de su mini-zoo y a las réplicas de los antiguos navíos colombinos, donadas por el navegante cántabro Vital Alsar: La Balsa, con la que cruzó el pacífico de Ecuador a Australia, en 1970; y los 3 galeones construidos en Mejico, con los que hizo el viaje hasta Santander. Tenía un especial interés la sirena- mascarón de proa de la nao Marigalante, réplica exacta de la carabela Santa María de Colón, que llegó a Santoña hace 20 años, y que tuve ocasión de visitar mientras estab atracada en la machina..

Tras un nuevo paseo, ya con la penumbra de la noche cayendo sobre la ciudad, hasta la estación de autobuses y un viaje hasta la capital vizcaína, dimos por terminado un relajado día de turismo y compañías.

Tags: santander, viajes

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2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

lasrecetasdeteresa

lasrecetasdeteresa dijo

Que precioso viaje conozco Santader y me encanta. Toda su ciudad. Espero ver fotitos. Ja.ja.ja.Besos

20 Marzo 2009 | 03:56 PM

lasrecetasdeteresa

lasrecetasdeteresa dijo

Perdona que ya las veo su vire ha verla, no me avía dado cuenta. Besos.

20 Marzo 2009 | 03:57 PM

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