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La Coctelera

Salidas y excursiones

27 Julio 2009

Buciero y Faros de Santoña 19/07/09

 Buciero (364 m.), Ganzo (376 m).  Cantabria

Santoña, la mar. Ese es el lema de la villa cabecera de las 7 VILLAS. Pero hoy lo vamos a combinar con un poco de monte y algo de gastronomía.

Se inicia el recorrido en el Castillo de San Martín, por un camino ascendente que discurre frente a la villa de Laredo y por la parte superior del fuerte de San Carlos. El firme es irregular y las encinas de bajo porte, por lo que el sol se deja notar. Vamos cogiendo altura sobre los acantilados que dan directos al mar de la bahía. No los podemos apreciar hasta que llegamos al Pico del Fraile, en donde un pequeño mirador nos permite ver la caída (el fraile hay que imaginárselo, ya que la cabeza se desprendió en cierta ocasión en que todas las baterías de la zona lanzaron una salva conjunta, según dicen). Unos metros más arriba se encuentra la Casa de la Leña, hoy vivienda moderna, pero símbolo de la actividad que, en el pasado, se realizaba en la zona.

En este punto el camino se bifurca, tomando el de la izquierda que nos lleva a la cima del Buciero, pero al que regresaremos de nuevo después del descenso. La primera parte del camino es suave y casi llana, protegida del sol por altos árboles: encinas, robles, avellanos, fresnos, madroños, etc. El camino es ancho y con zonas claramente talladas por la mano del hombre, ya que, en tiempos, era el paso obligado del transporte de mineral de una mina de hierro a cielo abierto.

En otro punto del recorrido se abre un pequeño llano con altos árboles formando casi una cúpula, es el llano de los avellanos. A partir de aquí se inclina el camino y se inicia la subida hacia la cima, al principio sin visión por la protección de los árboles. Tras un giro a la derecha, a media subida, los árboles disminuyen su porte, aparecen los prados y las vistas de la bahía que obligan a detenerse y disfrutar de las mismas.

Enseguida se vuelve a bifurcar el sendero: hacia la derecha la subida a la Peña de Ganzo y a la izquierda al Buciero. Cualquiera ofrece espectaculares vistas del entrono, pero quizás el segundo sea más atractivo por qué se disfruta de Santoña postrada a tus pies. Además desde aquí se podría bajar directamente a la villa por una senda bien marcada. Una cruz y una bandera marcan la cima. La zona está salpicada de numerosas rocas con acanaladuras causadas por la lluvia y la disolución de los carbonatos: los lapiaces.

Regresamos por el mismo camino hasta la casa de la Leña.

Una vez en la senda principal, tomamos la derecha y la seguimos sin pérdida. El recorrido vuelve a ser amplio, suave y protegido, y casi un suave paseo apto para meditar. Al alcanzar el cruce de Cuatro Caminos se presentan 3 opciones: por la izquierda se vuelve hacia la falda del Buciero y a Santoña (queda para otra ocasión), por la derecha se baja hacia el Faro del Caballo y de frente se continúa por el recorrido principal.

Vamos al faro. En una corta bajada, alcanzamos el inicio de las escaleras. Pero primero giramos a la derecha hacia las baterías defensivas, que nos permitirá observar toda la mar abierta y, por la costa oriental, hasta Santurce y el espigón del superpuerto. Al asomarse sobre el acantilado se pueden ver las 780 irregulares escaleras, el faro abandonado y las limpias aguas que invitan a un baño. Bajar y subir las escaleras queda a la voluntad de cada uno.

De vuelta al cruce retomamos el recorrido principal que nos lleva, en condiciones similares a las conocidas, hasta el Faro del Pescador. Antes volvemos a encontrarnos un cruce a la izquierda que nos conduce por una fuerte subida a la Atalaya y de vuelta a la villa (queda pendiente.). El faro está aún en uso y no es posible visitarlo pero, a diferencia del anterior, una carretera bien asfaltada llega hasta el portón cerrado del mismo. Y esto es lo que nos queda: recorrer este asfalto hasta el penal del Dueso, entre una masa profunda de madroño, encinas, robles, etc.

Quien desee finalizar el recorrido y tumbarse sobre la arena de la playa de Berria, lo tiene a la vista y a un tiro de pieda, pero quien quiera cerrar el círculo aun ha de realizar un pequeño recorrido: llegar hasta el pueblo de El Dueso, girar a la izquierda por la pista que nos lleva al fuerte del Mazo y descender en dirección a Laredo hasta alcanzar, de nuevo, el fuerte de San Martín. Por el camino nos iremos encontrando con las pistas que llegan de la otra parte: la de la Atalaya, la de Cautro camino y la del Buciero. Fin del recorrido.

Como anécdota: un paella en un establecimiento de El Dueso, puede ser una manera brillante de compensar el esfuerzo realizado y de culminar una jornada muy agradable. El recorrido por Santoña o las marismas del entrono es una alternativa que queda para otra ocasión.

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27 Julio 2009

Castro Valnera 05/07/09

 Castro Valnero (1781 m.) Burgos

Comienza un caluroso día de verano, quizás demasiado para los montes cántabros de la zona de Lunada, en donde los árboles fueron talados hace años y no se ha vuelto a pensar en su reposición. El viaje inicial es un coche, por Espinosa de los Monteros y Las Machorras, en dirección al valle pasiego del Pas. Antes de alcanzar el alto de Estacas de Trueba, se inicia el recorrido junto al río Trueba un arroyo de escasa agua por la época.

A nuestro frente el Castro Valnera, a la izquierda la Peña Negra o La Capía (1509 m) y a la derecha el Cubada Grande (1605 m.).

Se inicia la ascensión por verdes laderas de monte bajo, surcadas por las cicatrices de torrenteras secas, en donde predomina el pasto salpicado de otras especies como arándanos o brezo. El sendero se desliza por la ladera de la Peña Negra y se dirige directo a la base del Castro Valnera. En el camino dejamos varias cabañas, algunas muy deterioradas, símbolo de la vida pasiega. Al llegar al llano que separa los dos montes, se divisa una línea rocosa horizontal que corta el paso y habrá que superar.

La ascensión es tendida pero de poca dificultad. Una vez superada la zona rocosa por un camino entre rocas, casi tallado a mano, se hace senda llevadera en un paisaje cada vez más rocoso y con menos verdor, hasta llegar a la cima, en un pequeño promontorio rocoso. Desde aquí, hacia el norte, la caída es impresionante e imposible de recorrer, aunque la falta de árboles hace que el paisaje sea suave y sedante. La vista es clara y diáfana y el sol pica en todo lo alto, así que, tras un ligero descanso, realizamos el descenso por el mismo camino hasta volver al llano que nos separa del Cubada Grande.

Y vamos a por él. La pendiente es superior al anterior, aunque su altura sea menor, por lo que el esfuerzo se hace notar. El paisaje y el entorno son similares. El brezo se halla florecido y se hace espectacular en determinados puntos. Incluso al pisarlo durante la caminata, de lo tapizado que se encuentra, no se nota la huella. Al llegar arriba un farallón de rocas impide el paso a la cima, por lo que es necesario un pequeño recorrido en círculo hasta encontrar un paso natural que nos permita salvarlo. Vistas similares, ausencia de árboles y sol a tope, nos acompañan en la cima.

Un descano y empieza el descenso. Lo realizamos por la vertiente contraria que, aunque sea de fuerte pendiente, es fácil de recorrer y nos lleva más directamente al punto de partida. Simplemente hay que descender hasta el arroyo casi seco que hemos visto en el ascenso, recorrerlo durante un tiempo, cruzarlo y cerrar el círculo. La única novedad está en la vegetación, dominada por los helechos de grandes dimensiones y los espinos de fuertes púas que, gracias a que aún eran jóvenes y de poca altura, provocan menos heridas de las esperadas.

Al llegar al río Trueba se hace inevitable quitarse las botas y meterse en el agua. Incluso es posible darse un fresco baño en una gran piscina natural formada entre las rocas del cauce. Luego reunión general, despedida y viaje de vuelta.

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9 Junio 2009

Pico Mullir 6/06/09

Pico Mullir. Cantabria. 848 metros.

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28 Mayo 2009

Peña El Cuadro - Armañón 3/05/09

Armañon (854 M.). Cantabria

Un nuevo día de monte se levanta, claro, luminoso, fresco y con buenas perspectivas. Al inicio, la temperatura es agradable y la opción de poca ropa que evite molestos bultos, parece la más acertada.

La subida se realiza por el valle del arrollo Remendón siguiendo literalmente su cauce. Ello nos obliga a cruzarlo hasta 10 veces. No lleva mucha agua pero si la suficiente para mojar el calzado de monte y llegar a meterse dentro. Y más de uno consigue probarlo. Otros, más precavidos, lo evitan descalzándose antes de cruzar. Las resbaladizas piedras del lecho, también colaboran en que alguna caída deje huellas húmedas en la vestimenta seca de varios senderistas. Las caídas de agua y las presas naturales o artificiales, le dan un atractivo especial al paseo (especialmente para los fotógrafos).

Lógicamente la vegetación es abundante, la zona y la frescura del agua ayudan a ello: robles, sauces, encinas, acebos o fresnos, se mezclan con avellanos, perales, endrinos, manzanos o arándanos. Desde los claros: monte bajo, espinos o simples herbáceas, se va percibiendo el avance en el recorrido: la ermita de Las Nieves es un punto de referencia muy significativo que pronto vamos dejando atrás.

En un determinado momento empezamos a ascender suavemente, avanzando a media ladera, en un paisaje más diáfano, en donde la profundidad del bosque disminuye, el sol empieza a picar y, sobre nuestras cabezas, se ve la peña que hemos de ascender. A llegar a un pequeño y curioso dique que recoge las aguas que bajan de la montaña y las dirige hacia un regato, la ascensión a la peña empieza realmente. Este regato conduce directamente al punto de partida inicial y lo deberemos encontrar, a la tarde, en el camino de retorno.

La subida es fuerte y libre de vegetación, con abundantes rocas calizas entre las hierbas. El ritmo se mantiene pero el pulso se acelera. Después de un esfuerzo generoso llegamos a la cima, la Peña de El Cuadro, en donde hay un respiro, algo de alimento y un recreo generoso para la vista. El sol sigue presente allí en lo alto.

Desde aquí se aprecia todo el valle recorrido, con la ermita de Las Nieves coronando las laderas de la izquierda, hacia la mitad del recorrido. Estamos casi al final del valle, en una cima anterior al mismo. Mirando en dirección opuesta, al sur, el paisaje es rocoso, con un par de subidas y bajadas, y las laderas de cierre del valle conduciendo directamente al Armañón, justo en frente. A nuestra derecha, las laderas boscosas nos sobrepasan, se van transformando en rocosas y acaban coronadas por el pico Los Jorrios, casi a su misma altura y a su derecha. Desde este punto no impresiona demasiado, pero habría que bajar a una pequeña depresión para iniciar la subida.

A media ladera del Armañón, por entre las rocas más bajas de la ladera de los Jorriós, desapareciendo por la vertiente derecha del valle en dirección a la presa del Juncal, y pareciendo venir desde las mismas estribaciones del pico Las Nieves, se aprecia un serpenteante canal construido por la mano del hombre con las mismas rocas del entorno. No se notaria su presencia si no fuese por la línea continua que dibuja en el paisaje y las oscuras oquedades de los pequeños túneles que taladran los mayores roquedales.

Es hora de continuar. Iniciamos la aproximación, entre las rocas calizas, hasta el inicio de la ladera final, y comenzamos a subir. El canal nos interrumpe el paso. Hay que saltarlo por la zona más asequible, ya que lleva agua como para mojar algo más que la suela de la bota. La subida es constante, abierta, de suaves prados y con la presencia constante de vacas y terneros.

Por fin alcanzamos la cima. Las vistas son impresionantes. A parte de lo ya mencionado: el pico Ranero, las cuevas de Pozalagua, el corte del río Carranza hacia Cantabria, la sierra Salvada con sus montes al fondo y el resto de las cimas de Vizcaya cerrando el círculo hacia los Jorriós. El sol ha dejado de estar presente por causa de una nubosidad en aumento.

Un descanso, un poco de agua e iniciamos el descenso. Lo hacemos por la ladera opuesta a la subida, por la base de las cimas de ese lado. No hay tiempo para hacer una subida más a cualquiera de ellas. Cuando ya hemos superado la zona de los túneles del canal de la presa del Juncal, recordamos que llevaba bastante agua, hacemos una bajada en vertical hasta alcanzar el mismo canal. A partir de aquí, andando por el muro del mismo, suficientemente ancho pero con fuertes caídas si hay un descuido, acabamos llegando a la presa. Además se empiezan a ver pequeños golpes de niebla que han alejado totalmente al sol y nos hacen apresurar ligeramente la marcha.

Ahora el camino habitual está bien señalizado, pero para llegar al punto de partida no lo podemos tomar. En su lugar, volvemos a lanzarnos por las laderas de su izquierda como si quisiéramos volver al fondo el valle por el que habíamos subido. Entre cercas, buenos pastizales y espinos quemados, acabamos alcanzando nuestro objetivo: el regato sobrepasado por la mañana que, de una manera suave y refrescante, nos lleva al punto de partida. A partir de aquí, un paseo.

A la llegada, el primer punto a visitar es la fuente pública. Y el segundo: las sillas de la terraza de un bar. Son las 7,30 de la tarde y el cansancio se ha acumulado El día ha sido soleado, aunque al final se haya suavizado, la piel muestra las marcas rojizas del mismo y el agua (de beber) ha llegado ha escasear, pero la alegría de un estupendo y prolongado día de monte puede más que cualquier leve contrariedad. Además para que están puestos ahí los montes, para eso: para subirlos.

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26 Mayo 2009

Baile deportivo

El sábado 23 y el domingo 24 se celebró, en Exebarri, el campenato de España de baile deportivo.

Durante las 2 jornadas, se desarrollaron las diferentes competiciones en 2 modalidades: estandar y latino. Cada una de ellas, a su vez se dividía en diferentes categorías y edades, que iban desde los Youth (en torno a los 10 años) hasta los Senior (taitantos años), pasando por los Adultos Clase A: espectaculares en su vestimenta, ritmo y evoluciones.

Como curiosidad os dejo una pequeña muestra fotográfica del evento.  

DONATO

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13 Abril 2009

Serantes 13/04/09

Altura 445 m. Santurce (Vizcaya)

Día soleado ideal para moverse por los senderos. Esta excursión se inicia en Portugalete, en el centro del pueblo, y se desarrolla, en un principio, por las calles del mismo en dirección al perfecto perfil del monte que se divisa a lo lejos contra el cielo de ls mañana.

Las primeras rampas son sencillas y se van pasando entre las primeras conversaciones y la compañía de los numerosos senderistas que van a realizar la misma ruta. Las vistas sobre el puerto de Santurce y la margen derecha, al fondo, son espectaculares en esta mañana clara. Las rampas se van endureciendo, mientras vamos avanzando sobre claros senderos fuertemente pisados y  tramos de verde hierba salpicados de variadas flores: margaritas, dientes de león, pequeñas violetas, comida de grillos, botones de oro, etc. Son abundantes en cantidad y pequeñas de tamaño.

Así se llega hasta la cima, con su mirador sur, y se sigue por el cordal que se desliza hacia el mar. Las vistas son espectaculares en cualquier dirección que se mire, y la profundida de visión lo es también, desde los avanzados salientes de Cantabria a los montes del duranguesado, pasando por el Cabo Villaro o los montes interiores de la provincia.

La bajada la realizamos por el lado opuesto hacia Zierbena. El camino es similar al de subida pero abunda una planta que llama la atención, por su número y por sus características: hojas parecidas a los lirios de la mañana y flores en un alto tallo como los agapantos o las espuelas de caballero. También llaman la atención los grupos de ortigas en flor en los bordes del camino.

Una parada, en un suave prado casi blanquecino por la abundancia de margaritas, para repostar y descansar, y viaje de regreso.

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8 Abril 2009

Subida Pico Ranero - Encinalacorba. 05/04/09

Pico Ranero (737 metros), Picón La Mosquilla (647 m.), Pico Gibaja (658 m.) y Peña Encinalacorba (672 m.). Cantabria.

Jornada montañera por excelencia tanto por su recorrido: prolongado con mucho sube y baja, como por su tiempo: nublado, sin lluvia y temperatura media ideal. Se desarrolla en el entorno del Parque de Armañón.

El trayecto arranca en el centro del pueblo de Gibaja, iniciándose rápidamente una pronunciada pendiente hasta la base de la pared caliza que cae desde las cumbres a coronar. Seguimos caminamos junto a la pared por encima de las pedreras que bajan desde la misma y entre encinas que crecen al borde del sendero, o incluso en los resquicios  posibles que dejan las piedras. Seguidamente se torna en verde prado de altas hierbas salpicado por numerosos madroños, hasta alcanzar un primer collado.

A partir de aquí se inicia un recorrido de continuas subidas y bajadas, entre prados, encinas y rocas calizas que emergen en todas direcciones, hasta llegar a una depresión que separa las primeras pendientes que dan acceso a los collados de las Peñas Ranero de la línea de cumbres anterior. En el camino, en dirección oeste, se abre una gran abertura que permite ver las alturas de El Mazo en su caída hacia el valle del río Carranza.

Seguimos subiendo entre roca continua de caprichosas formas hasta alcanzar la cima. La subida no es demasiado exigente pero al llegar al borde de la pared, la caída es impresionante. Totalmente vertical, solamente se ven unas cabras a mitad de la caída. Hay que asomarse con precaución para ver allí abajo: el río, la carretera y la vía férrea. En frente, casi para tocarla con la punta de los dedos, El Mazo y su ladera de fuerte pendiente. Por el lado opuesto, una suave depresión llena de rocas nos lleva al Picón del Carlista (Ranero), desde cuya cima se puede ver la entrada a las cuevas de Pozalagua y Carranza al fondo.

La vuelta, por otro camino, es similar a lo ya recorrido hasta alcanzar de nuevo la depresión inicial. Vamos a realizar el recorrido por las cimas de la pared. Primero subida rápida y exigente a La Mosquilla, luego pequeña bajada y nueva subida al Pico Gibaja. En la parte alta se encuentra un grueso muro de piedras, cerrado a modo de cercado, se supone que resto de alguna explotación minera. Otra corta bajada, y otra subida nos lleva a Encinalacorba. En cada parada, al borde de la pared, se divisa, allí abajo, el sendero recorrido en la subida, al cual hemos de retornar desde esta última cima. La bajada se hace de forma rápida, por fuerte pendiente y resbalando por la pedrera que nos lleva al camino y de regreso al punto de origen.

Simplemente quedaba desplazarse a Limpias a tomar un rico chocolate con picatostes, que compensase el esfuerzo empleado. Bien merecido.

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25 Marzo 2009

Subida a Peregaña. 22/03/09

Altura 625 metros. Alava

A las puertas de la primavera el domingo se muestra con las mejores perspectivas y, después de una fría mañana,  hace honor a la estación que se avecina. En el monte se empiezan a notar sus efectos: los cerezos,  y endrinos plenamente cargados con sus flores blancas; dientes de león, txiribitas y otras flores de vivos colores llenando los prados; árboles como el fresno o el sauce empezando a desperezar sus hojas, mientras otros como el roble no se dan por enterados, de momento.

El recorrido se inicia en Quejana donde nació Pedro López, canciller de Ayala,  junto a la puerta de la fortaleza-monasterio de la casa de los Ayala, (la foto del conjunto, durante la subida, permite apreciar toda la estructura de sus edificios) y se dirige hasta el cercano Beotegui para iniciar la subida propiamente dicha. Las primeras rampas, para poner las piernas a tono, son fuertes aunque no demasiado prolongadas, avanzando entre abundantes grupos de pinos y algunos robles o avellanos. Enseguida se llega a un terreno descampado, de abundantes pastos salpicados por robles desnudos y encinas cubiertas por sus verdes característicos. La subida se ha suavizado pero sigue de forma continuada hasta la propia cumbre,

Desde aquí las vistas las impresionantes (más aún con este luminoso día). Al sur toda la sierra Salvada, desde la Virgen de Orduña hasta el extremo oeste de la Peña Angulo. Justo enfrente: Unguino y Tologorri a su izquierda, parecen prominentes barcos a punto de iniciar su botadura por las laderas de la sierra. Hacia el sur y hacia abajo se abre una fuerte caída vertical hasta Beotegui (es una cumbre asimétrica de ladera norte pronunciada y ladera sur muy tendida), mientras a lo lejos en todas las direcciones, la vista se pierde en el infinito, saltando de cumbre en cumbre.

El regreso se hace por la parte oeste del monte, bajando por prados repletos de vacas que se nos quedan mirando con cara de animal habituado a ver muy a menudo tales especímenes humanos invadiendo sus dominios. Al final del camino se vuelve a ver la torre de Ayala.

El punto final de la jornada se lleva a cabo en el cercano pueblo de Maroño. Las campas próximas al pantano son el lugar ideal para comer y beber a pleno sol (las ovejas también tuvieron esa misma idea y casi nos hechan por superioridad numérica) o para cerrar el ojo durante un corto lapso de tiempo, o quizás no fuese tan corto. Un café en el pueblo marca el inicio del viaje de regreso y pone fin a una jornada espléndida.

Tags: senderismo

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